Preparada para una segunda oportunidad: cómo construir una cadena de suministro circular para devoluciones, reparación y reventa
En el sector de la moda, una prenda devuelta inicia una cuenta atrás: cada día que pasa en tránsito, en espera o pendiente de clasificación la acerca un poco más al descuento que reduce su margen, a menos que la cadena de suministro esté diseñada para recuperar ese valor.
Los flujos de logística inversa en el sector de la moda se han convertido simultáneamente en tres desafíos: una presión sobre los márgenes, un riesgo para la experiencia de marca y, ahora, una exigencia regulatoria. Por ello, este aspecto de la cadena de suministro ha dejado de ser un tema operativo para convertirse en una cuestión estratégica a nivel directivo. Sin embargo, aunque las marcas deben afrontar de forma decidida estos retos relacionados con la circularidad, aquellas con una visión estratégica también identificarán oportunidades valiosas y sabrán aprovecharlas.
Las devoluciones han alcanzado un punto de inflexión
Estos dos factores influyen decisivamente en la logística del sector moda:
- Normativa: La responsabilidad sobre el final de la vida útil de los productos está recayendo formalmente sobre las marcas. La normativa más relevante es el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles de la UE (ESPR), que prohíbe a las grandes empresas destruir prendas de vestir y calzado no vendidos. Esta misma obligación se aplicará a las empresas medianas a partir de 2030. Desde julio de 2026, la destrucción de excedentes y productos devueltos, que durante años ha sido una salida discreta para gestionar el exceso de stock, queda restringida por ley. No se trata de una medida menor: se estima que entre el 4 % y el 9 % de los textiles no vendidos en Europa son destruidos antes incluso de ser utilizados. Además, estas normas afectan a cualquier marca que comercialice productos en la Unión Europea, independientemente de dónde se encuentre su sede. California también aprobó recientemente la Responsible Textile Recovery Act de 2024 (SB 707), y es probable que surjan normativas similares en otras regiones del mundo.
- Oportunidad: Las prendas no vendidas que antes se desechaban tienen cada vez más valor de recuperación. Se prevé que el mercado mundial de segunda mano alcance aproximadamente los 393.000 millones de dólares en 2030, creciendo a un ritmo cercano al doble del de la industria de la moda en general. La reventa y la reparación ya no son actividades marginales; se están convirtiendo en canales de negocio por derecho propio.
En conjunto, estas tendencias están redefiniendo el papel estratégico de la logística inversa. Una prenda devuelta que se reacondiciona y vuelve al mercado a precio completo en cuestión de días conserva su valor. Esa misma prenda, retenida durante tres semanas por retrasos en una devolución internacional, puede acabar vendiéndose con descuento o, a partir de mediados de 2026, convertirse en un reto de cumplimiento normativo para el que ya no habrá soluciones fáciles.
Recuperar el valor – y hacerlo rápidamente
La parte más costosa de una devolución no es el transporte del producto, sino la lentitud en su procesamiento y su eliminación. Los ciclos de devolución prolongados impiden una rápida reventa y, en el caso de productos de bajo valor, el coste de procesarlos puede consumir gran parte de su valor comercial antes incluso de que vuelvan a estar disponibles para la venta.
El volumen asociado a las devoluciones es elevado y muy desigual. Las devoluciones en el sector de la moda pueden alcanzar alrededor del 40% de los productos vendidos, pero las diferencias entre mercados son enormes: desde aproximadamente un 2-5% en Japón hasta un 60% en Suiza. Un único proceso estandarizado de devoluciones no puede dar respuesta a una variabilidad tan amplia.
A esto se suman tres factores que convierten la rapidez en un elemento innegociable:
- Los reembolsos ya no son una cortesía, sino una expectativa. Los consumidores esperan recuperar su dinero casi de inmediato y valoran a las marcas en función de esa experiencia. Una clasificación lenta de los productos devueltos retrasa tanto el reembolso como la reventa.
- Las devoluciones transfronterizas incrementan costes y emisiones. Enviar una devolución de vuelta al país de origen para descubrir después que el producto no puede revenderse, o que podría haberse vendido localmente en solo un día, supone una pérdida total.
- La integridad de la marca también está en juego. Las devoluciones fraudulentas o los productos falsificados que vuelven a introducirse en el inventario destinado a la venta representan un riesgo real, especialmente en el caso de artículos de mayor valor.
Muchas marcas están convirtiendo los flujos de logística inversa en una ventaja competitiva mediante canales de reventa, programas de productos reacondicionados certificados y espacios dedicados a artículos de segunda mano en tienda. El objetivo, por tanto, es recuperar ese valor, y hacerlo rápidamente.
La circularidad es mucho más que las devoluciones
Sin embargo, la recuperación del producto es solo una parte de la historia. Como explica Ronald Poort, responsable del vertical Consumer de DSV:
"La circularidad es mucho más que las devoluciones. También incluye la reparación y la reutilización. Se trata de obtener más valor de todo el ciclo de vida del producto, incluido su final de vida útil.”
Esta diferencia tiene importantes implicaciones operativas. Una cadena de suministro diseñada únicamente para procesar devoluciones más rápido probablemente solo resuelve una tercera parte del problema.
La solución completa abarca tres ámbitos: un flujo inverso ágil, la reparación y el reacondicionamiento, y una gestión responsable del final de la vida útil. Cada uno tiene su propia lógica y, cada vez más, su propia regulación, desde la Responsabilidad Ampliada del Productor (EPR), que obliga a las marcas a financiar la recogida y el reciclaje, hasta el Pasaporte Digital de Producto, que convierte los datos del ciclo de vida en una obligación regulatoria.
Ronald Poort establece un paralelismo con el sector de la electrónica de consumo, donde el vendedor ya asume la responsabilidad sobre el producto al final de su vida útil.
“Hacia ahí se dirige la industria de la moda,” explica. “Quien vende el producto es responsable de él hasta el final de su vida útil, para garantizar que no se deseche ni se destruya."
La velocidad de recuperación protege los márgenes
La respuesta estratégica consiste en un único circuito cerrado en el que los flujos directos, inversos y de valor añadido compartan un mismo inventario, un mismo sistema y una misma infraestructura. Las devoluciones solo preservan los márgenes cuando se gestionan con rapidez y se reintegran en el mismo inventario activo que el stock de venta. Por eso, la capacidad de operar de forma circular y la existencia de un inventario integrado son dos caras de una misma estrategia.
Sara Gerdner Kalle, directora comercial de DSV para Contract Logistics, explica esta lógica empresarial:
“En conjunto, estas tendencias están redefiniendo el papel estratégico de la logística inversa. Una prenda devuelta que se reacondiciona y vuelve al mercado a precio completo en cuestión de días conserva su valor. Esa misma prenda, retenida durante tres semanas por retrasos en una devolución internacional, puede acabar vendiéndose con descuento o, a partir de mediados de 2026, convertirse en un reto de cumplimiento normativo para el que ya no habrá soluciones fáciles.”
Quien consiga reducir el tiempo transcurrido entre la devolución y la reintroducción del producto en el mercado protegerá su margen bruto, su tasa de venta y, cada vez más, su cumplimiento normativo.
Todo ello se apoya en una red de almacenes diseñada para asumir el impacto de emisiones asociado a estos flujos, no para incrementarlo: instalaciones multiusuario certificadas como bajas en carbono, con energía solar in situ, sistemas geotérmicos y almacenamiento en baterías que ayudan a reducir las emisiones de Alcance 3 de las marcas en lugar de aumentarlas.
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La conclusión estratégica
El error más costoso es considerar las devoluciones como un gasto que debe minimizarse. Las marcas que obtendrán mejores resultados serán aquellas que consideren la rapidez en la recuperación del valor como una palanca para maximizar los márgenes. Para ello, crearán un circuito cerrado único, integrando los flujos directos e inversos bajo una misma estructura y clasificando los productos en el punto de devolución, de modo que puedan volver a ponerse a la venta antes de que pierdan valor.
La capacidad de operar bajo principios de economía circular se ha convertido en un requisito para acceder al mercado de la UE, no en un programa de sostenibilidad que una marca pueda aplazar. Las empresas que la consideren una oportunidad en lugar de una obligación, viendo la reventa como una fuente de margen, la reparación como un elemento diferenciador y el Pasaporte Digital de Producto como un activo de datos, tomarán ventaja frente a aquellas que siguen buscando cómo deshacerse del exceso de stock.
Un último recordatorio: la circularidad es mucho más que gestionar devoluciones. Una cadena de suministro diseñada únicamente para devolver prendas con mayor rapidez solo está resolviendo una parte del problema. La reparación y una gestión responsable del final de la vida útil de los productos también deben formar parte de la estrategia. Juntas, estas medidas son las que permiten que una prenda, y su margen asociado, tengan una segunda oportunidad.
FAQ - Preguntas Frecuentes
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La logística inversa en el sector de la moda se refiere al movimiento, inspección, reparación, reacondicionamiento, reventa o reciclaje de las prendas devueltas una vez que han salido de las manos del cliente.
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Una cadena de suministro circular en el sector de la moda mantiene los productos y materiales en uso mediante devoluciones, reparación, reacondicionamiento, reventa, reciclaje y una gestión responsable del final de su vida útil.
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La logística facilita la recuperación de productos, la visibilidad del inventario, las operaciones de reparación, la gestión de la reventa y los flujos de reciclaje que respaldan los objetivos de circularidad.
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Las marcas pueden construir una cadena de suministro circular integrando la logística inversa, los servicios de reparación, los canales de reventa, los programas de recogida de productos usados y las vías de reciclaje en un modelo operativo unificado.
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La reparación y el reacondicionamiento prolongan el ciclo de vida de los productos, aumentan su valor de reventa y reducen los residuos, ayudando a las marcas a mejorar tanto su sostenibilidad como sus márgenes.